Estrés Laboral

El estrés laboral, un mal presente en una gran mayoría de las organizaciones que, puede llevar a los trabajadores incluso a la muerte. Sin embargo, son pocas las organizaciones que se deciden a realizar acciones específicas para su adecuado manejo.

Aquí un intento por esclarecer qué es y cómo controlar sus nocivos efectos en la salud de los trabajadores.

Concepto

Para definir el concepto, revisemos lo que no es el estrés. Todos los trabajos conllevan una cierta cantidad de presión como por ejemplo, el caso de un cajero bancario, quien debe preocuparse por realizar con precisión, amabilidad y con una sonrisa en la cara, las operaciones bancarias que solicitan los clientes que se paran en su caja, aunado a la necesidad de mantener un tiempo promedio. Lo que el que escribe llama “Presión Natural del Puesto (PNP)”.

Imaginemos ahora que este cajero se encuentra desarrollando sus actividades solo, en una sucursal bancaria de gran afluencia, en día caluroso de quincena y muy cerca de la hora de cierre de operaciones. Sin duda, experimentará una presión superior al promedio pues, además de estas condiciones, debemos incluir el humor de cada uno de los clientes, desesperados por la gran cantidad de tiempo que han tenido que permanecer en la fila.

Aunque estas condiciones son mayores a las comúnmente experimentadas, aún no podemos considerarlas como estrés, sino solo como una condición estresante.

Cuando estas condiciones estresantes se prolongan por largos períodos de tiempo, sin que el trabajador encuentre una forma adecuada de aliviar la presión, podemos considerarlo como Estrés propiamente dicho.

Lo que significa que, el estrés es: “una reacción psicofisiológica del individuo ante situaciones de trabajo especialmente difíciles e imposibles de manejar por el mismo por períodos de tiempo prolongados.”

Causas

Algunas de las principales causas del estrés laboral son:

  • Inestabilidad en el      Trabajo: los      trabajadores experimentan la constante amenaza de perder su empleo.
  • Cargas Excesivas de      Trabajo: las organizaciones      asignan a una sola persona, el trabajo que deberían realizar dos o más      personas.
  • Cambios Constantes de      Rumbo: los trabajadores      enfrentan constantes cambios de rumbo en su trabajo, bien por la      indecisión de sus superiores, bien por la reestructuración de las      organizaciones.
  • Ambiente de Trabajo: bien por las condiciones en que se debe      realizar el trabajo, bien por el comportamiento de los trabajadores, se      trabaja en un ambiente de trabajo denso y poco facilitador.
  • Condiciones Económicas: ya sea por las necesidades económicas      del trabajador o por salarios excesivamente bajos, los trabajadores no      perciben una justa remuneración por su trabajo.
  • Ausentismo y Bajas de      Personal: las empresas      empiezan a experimentar constantes faltas y un alto índice de rotación de      personal.

Consecuencias

Cuando las condiciones estresantes se prolongan por largos períodos de tiempo, los trabajadores experimentarán diversos síntomas que, de no atenderse, provocarán sin lugar a dudas, enfermedades que van desde leves hasta la pérdida de la vida.

Algunos de los síntomas más comunes del estrés experimentado por los trabajadores son: Dificultad para conciliar el sueño; Nerviosismo; Inseguridad en la toma de decisiones; Erupciones en la piel; Prurito; Agruras frecuentes.

De no atender esta problemática, seguramente caerán en Gastritis; Colitis, Neurodermatitis; y aún más graves como los problemas del Corazón.

Prevención y Reducción

Una vez que se ha descubierto que los trabajadores presentan algunos de estos síntomas, las organizaciones deberán implementar planes efectivos de reducción del estrés que, si bien pueden iniciar con algún curso de “Reducción y Manejo del Estrés”, deben ser complementados con acciones concretas que mejoren significativamente las condiciones de trabajo.

Los trabajadores pueden adoptar todos o algunos de estos consejos prácticos:

  • Control de la ira: mantenerse atento a las condiciones que      hacen que pierda el control y evitarlas o modificar su respuesta a las      mismas. Generalmente son situaciones que, vistas a la distancia, no      ameritan una respuesta violenta.
  • Control de la respiración:      aprenda a respirar      lenta y profundamente ante situaciones de tensión, si es posible, salga de      la situación y practique ejercicios de respiración acompañados de una      visualización de situaciones más agradables.
  • Tome las cosas con alma: el estrés propicia que se hable con      mayor velocidad de la habitual, generando respiraciones cortas, por lo que      es recomendable que al sentirse estresado, hable con mayor lentitud y      trate de respirar con profundidad.
  • Realice tareas más sencillas:      al sentirse estresado      por una tarea, en la medida de lo posible, cambie a una tarea mucho más      simple que la que le ha provocado el estrés, una vez que se sienta más      cómodo, descubrirá como regresa a la tarea inicial y le resulta más fácil      solucionarla.
  • Respire aire puro: en la medida de lo posible, tómese 5      minutos de tiempo para salir y respirar aire puro, no para salir a fumar,      camine por un prado o jardín cercano a su oficina.
  • Mantenga un horario de alimentación:      pasar hambre por      terminar una tarea solo le llevará a un desgaste físico que aumentará su      sensación de presión y lo llevará a demorar la solución de la tarea que le      ha estresado.
  • Cargue la pila: al igual que dejamos el bocado más rico      para el final de la comida, deje la tarea más gratificante para el final      del día; de esta forma saldrá de su trabajo con una actitud más positiva.
  • No lleve el trabajo a su casa:      resuelva sus tareas en      el lugar de trabajo, de esta forma al llegar a casa podrá compartir con su      familia, descansar frente al televisor o mejor aún, realizar alguna      actividad deportiva de su preferencia, lo que le llevará a dormir      plácidamente.

Podríamos seguir enumerando consejos prácticos, sin embargo, es conveniente que cuando sienta que la presión del estrés es imposible de soportar, no acuda a remedios mágicos como los anunciados por televisión; es mucho mejor acudir a un especialista que le ayude eficazmente a resolver sus problemas.

Y, para las organizaciones; no se conformen con la contratación de cursos de reducción del estrés, es preferible invertir un poco más de recursos y tiempo a favor de resolver efectivamente las causas del estrés en sus trabajadores. Esto reducirá significativamente sus gastos por inasistencias, enfermedades, accidentes de trabajo, primas de riesgo, e incluso defunciones.

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